La Pena De Muerte: ¿espada de doble filo?
La pena de muerte ha sido un asunto polémico a través de toda la historia. Mientras unos países la han abolido, otros insisten en mantenerla. En mi opinión, la pena de muerte ha sido una salida fácil para sistemas que no han podido establecer programas encaminados a rehabilitar a los transgresores de la ley.
Además existe el riesgo de que dicho mecanismo se aplique a inocentes.
En marzo de 1944 George Junius Stinney, un niño negro de tan solo 14 años de edad, fue hallado culpable por el asesinato de dos niñas de 8 y 11 años en Alcolu, Carolina del sur y dos meses más tarde fue ejecutado en la silla eléctrica, siendo la primera persona más joven a quien se ajustició con electrocución en los Estados Unidos en el siglo xx, según publicaciones de un portal digital de internet.
El niño siempre alegó su inocencia, según el sitio digital eulixe.com e indica que 69 años más tarde, en el 2013, la abogada de la familia logró que se repitiera el juicio, luego de que un compañero de celda de Stinney indicó que el chico le había confesado que él no cometió los crímenes, que se había visto obligado a confesar los asesinatos por presiones de la policía.
Según eulixe, en el nuevo juicio se alegó su inocencia con pruebas, entre ellas el hecho de que la viga con la que las chicas fueron golpeadas en el cráneo pesaba unos 20 kilos y que el Stinney no podía tener la suficiente fuerza para golpearlas con ella hasta asesinarlas y en el 2014, 70 años más tarde, la justicia dictaminó que el niño no había recibido un juicio justo y lo declararon inocente.
Ese es el doble filo de la pena de muerte. Se corre el riesgo de aplicarla a inocentes.


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